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La pandemia ha hecho que el teatro se reinvente

En el transcurso de dos semanas y por tan solo nueve euros se podrá disfrutar de «palabras de Amor de cuarentena», una obra teatral… por whatsapp.

Esta se trata de una experiencia que ha sido creada por el autor de origen argentino Santiago Loza que llegó a España gracias a la plataforma Scenikus donde un antiguo amor llega a comunicarse a través de mensajes sonoros –se puede elegir la voz de Roth, Sbaraglia, María Valverde o Jaime Lorente–, imágenes y canciones que irán llegando al móvil y quizá evoquen en el receptor diversas experiencias ya pasadas.

Y es que «Amor de cuarentena» viene a ser tan solo una de las diversas experiencias teatrales que han encontrado su origen en esta pandemia que obligó a clausurar los teatros agudizando la imaginación del sector para continuar trabajando.

Sabemos que el teatro se nutre de lo presencial, de lo que está vivo y de lo cercano, siendo estás mismas las características que le han permitido revitalizar se con el transcurso de los milenios, jugando en su contra el distanciamiento físico. De esta manera han surgido durante estos meses infinidad de experiencias digitales, virtuales, incluso semipresenciales, que se han aprovechado de las nuevas apps, del teléfono o la radio.

Desde radioteatro musical mediante podcasts –Bitácora de ida y vuelta, de Felipe Cabezas, sobre Miguel de Molina, ha formado parte del festival Grec, siendo posible también que sea escuchada sin ningún coste en teatresdeproximitat.cat, hasta emisiones de obras en directo en streaming.

Todo ha sido puesto en práctica, desde piezas creadas por la video plataforma Zoom, al audioteatro de La noche sin tiempo, donde el público partía del teatro Tantarantana con unos cascos que le contaban una historia y le decían dónde detenerse en un viaje por el Raval.

‘Double’, de Darkfield Theatre, fue uno de los seleccionados por el festival de Venecia. Se trata de un audio inmersivo que conduce a los espectadores hasta una experiencia distópica. Otras obras como Double, de Darkfield Theatre, también seleccionada por el festival de Venecia, es protagonizada por los propios espectadores de dos en dos sentados frente a frente a la mesa de una cocina.

Bajan una app, se colocan unos auriculares y reciben un audio de 20 minutos para lo que se les solicita que cierren los ojos. Con su sonido inmersivo, el oyente logra vivir una distopía donde le sugieren que su compañero es un doble, una réplica, que no es él.

Y sin necesidad de apps, tan sólo a través de un teléfono y una inscripción previa, logró gran éxito en el Grec Poeta de guàrdia, donde actores como Sílvia Bel y Lluís Soler telefoneaban a los espectadores para recitarles un poema: “Hola, te llamamos porque nos has dicho que querías un poema sobre la alegría que pasa y te hemos buscado uno de Blanca Llum Vidal, no sé si la conoces, que se titula entusiastamente Vés-hi”.

La gran pregunta que surge ahora es, este nuevo teatro virtual, digital, telefónico, por apps o con auriculares y paseando, ¿llegó para quedarse? ¿Solo será temporal? ¿tendrán éxito estas propuestas?. Para el director del Greco, Francesc Casadesús, esta es una apuesta por experimentos, donde reconoce que “estamos aprendiendo”. Paulatinamente se tendrán claras las cosas.

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